Hacia una economía ‘Naturaleza Positiva’ para 2030

La acelerada degradación de la biodiversidad global está erosionando los cimientos de la prosperidad humana y la estabilidad económica. La pérdida de especies, el colapso de ecosistemas y la alteración de procesos naturales esenciales han llevado a la comunidad internacional a reconocer la urgencia de transitar hacia un enfoque «Naturaleza Positiva». Este paradigma, respaldado por el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, plantea detener y revertir la pérdida de naturaleza para el año 2030 —tomando como base los niveles de 2020— y lograr una recuperación plena de la biósfera hacia 2050.

La premisa fundamental de este modelo radica en comprender que las actividades económicas no existen de forma independiente, sino que están inmersas en la sociedad y en los límites planetarios. La prioridad urgente debe ser la protección de los ecosistemas intactos que aún se conservan, ya que la restauración ambiental, aunque indispensable, resulta insuficiente si la destrucción de hábitats primarios continúa a ritmo acelerado. Asimismo, las métricas de conservación deben evolucionar para priorizar los procesos ecológicos clave que sostienen la vida global, tales como la dinámica hídrica de los ríos, la regulación climática de los grandes biomas forestales y las rutas de migración animal.

Para implementar acciones efectivas, las estrategias deben adaptarse al contexto de cada territorio mediante marcos como las Tres Condiciones Globales (3Cs). En zonas agrícolas y urbanas, la atención debe centrarse en la reconexión de hábitats y la reducción de contaminantes; en áreas compartidas de extracción y ganadería, se debe priorizar la conservación de conectividad hídrica y la expansión de zonas protegidas; mientras que en las grandes regiones silvestres e insulares, el objetivo central debe ser evitar la fragmentación por infraestructura industrial.

Por otro lado, la transformación debe ser financiera y estructural, ya que seguir tratando a la naturaleza como un recurso inagotable pone en riesgo la resiliencia operativa y la asegurabilidad del capital global. Resulta imperativo redirigir subsidios dañinos e integrar el valor de los activos naturales en la contabilidad pública y privada. La innovación mediante incentivos, nuevos productos de seguro basados en resiliencia y la participación equitativa de las comunidades locales y pueblos indígenas son herramientas indispensables para integrar la naturaleza en la toma de decisiones económicas.

Alcanzar la metas de ‘Naturaleza Positiva’ para 2030 no representa una restricción al desarrollo, sino la condición indispensable para asegurar la resiliencia y competitividad de las empresas a largo plazo. Alinear las agendas climáticas, económicas y de biodiversidad es el único camino viable para transitar desde la vulnerabilidad ambiental hacia un futuro próspero, seguro y sostenible para la sociedad y el planeta.

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Fuente: https://www.weforum.org/stories/nature-and-biodiversity/world-should-become-nature-positive-by-2030/

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